Aunque la sangre arterial sigue siendo la muestra estándar de oro para análisis de gases sanguíneos, es, en comparación con la sangre venosa periférica, una muestra más difícil de obtener, y su recolección es más dolorosa y peligrosa para el paciente. Estas consideraciones han alimentado un creciente interés en el estudio dirigido a establecer si la sangre venosa podría ser una muestra alternativa adecuada para el análisis de gases sanguíneos, al menos en algunas circunstancias.

Los estudios clínicos, que han comparado los resultados de gases sanguíneos obtenidos de una muestra arterial con los obtenidos de una muestra venosa recolectada simultáneamente, han encontrado un acuerdo clínicamente aceptable para los parámetros ácido-base (pH, pCO2 y bicarbonato), pero, como se predice por la fisiología, una correlación muy pobre entre las medidas de oxigenación arterial y venosa (pO2, sO2).

Estos estudios sugieren un posible papel de los gases venosos en la evaluación de pacientes en los que el equilibrio ácido-base es la única preocupación (por ejemplo, en cetoacidosis diabética). De estos estudios se desprende claramente que existe una variabilidad significativa en la diferencia arteriovenosa (A-V) para todos los parámetros de gasometría sanguínea entre los pacientes que requieren análisis de gasometría sanguínea.

Comprender la causa de esta variabilidad es importante para una adopción más generalizada de la sangre venosa para evaluar el estado ácido-base del paciente. La noción de que la presión arterial del paciente afecta la diferencia A-V de los parámetros de la gasometría sanguínea es explorada por un estudio publicado recientemente en Irán.

La población del estudio fue de 192 pacientes adultos ingresados en urgencias y cuya condición clínica exigió análisis de gasometría sanguínea. De estos 192, 78 padecían hipotensión-definida como presión arterial sistólica / diastólica inferior a 90/60-y los 114 pacientes restantes eran normotensos.

Se recolectó sangre arterial y venosa simultáneamente (en 3 minutos) de los 192 pacientes y se sometió a análisis de gasometría sanguínea; el médico tratante solo recibió resultados de gasometría arterial.

La diferencia media A-V para el pH fue mayor para el grupo hipotenso en comparación con los normotensos (-0,03 versus -0,016), lo que indica que la hipotensión se asocia a una peor concordancia entre el pH arterial y el venoso. Sin embargo, los límites de concordancia (LOA) del 95% fueron más amplios para el grupo normotenso (-0,1 a -0,068) que para el grupo hipotenso (-0,09 a -0,03).

Con respecto a la pCO2, tanto la media como el 95% de LOA indicaron que la hipotensión se asocia a una mayor diferencia A-V en comparación con la presión arterial normal: la diferencia media A-V (95% de LOA) fue de 2.69 mmHg (-20.43 a +25.81) para la hipotensor del grupo en comparación con 2.03 mmHg (-7.75 a +11.81) para el grupo de normotensos.

Un hallazgo similar fue evidente cuando se consideraron los datos relacionados con el bicarbonato y el exceso de bases. En general, este estudio indica que para todos los parámetros ácido-base generados durante el análisis de gases sanguíneos, es probable que la concordancia entre los valores arteriales y venosos sea mejor entre los pacientes con presión arterial normal que entre los hipotensos.

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